Ourense: Berto, Josu, Gonzalo, Portela, Adrián, Antonio, Yebra (Quintairos, min 71), Peloto, Martín (Bruno, min 81), Capelo (Quique, min 61), Jordan.
Alondras: Marcos, Castilla, Rubén, Toni, Sestelo, Leiro (Aitor Gómez, min 77), Mauro, Fran, Rober, Caloi (Andrés, min 54), Maceira (Pelaez, min 65)..
Goles: 1-0, min 73: Quintairos; 2-0, min 81: Quintairos.
Árbitro: Bleiras Martínez (Lugo). Amarilas a Portela, Gonzalo, Peloto por los locales y Sestelo y Pelaez por los visitantes.
Campo: O Couto. Unos 800 espectadores.
El talento resolutivo del delantero del Ourense Adrián Quintairos despachó en diez minutos la primera defensa del liderato. El Alondras, avalado por su condición de único invicto tras siete asaltos, no fue un invitado amable. Antes de hacer su primera genuflexión en O Couto, tejió una emboscada al anfitrión que le condujo al colapso. Tras sestear durante una hora, el Ourense se desperezó. La amenaza de derrota era una brusca evidencia, pero el ala protectora de su sindicato del gol (21 dianas en ocho partidos) impidió que costase puntos y credibilidad.
Adrián Quintairos accedió al campo en el minuto 71 con el partido en una pronunciada cuesta arriba para los rojillos y en el 73 acertó en la línea de flotación del Alondras en una acción gestada al límite del fuera de juego. En el 81 volvió a castigar a los morracenses en otra definición de caníbal de área.
Su eficacia alimentó a un líder que desentonó en cuestiones de estética y de armonía, atrapado en la mediocridad de ideas para desvestir a la contención alondrista. Ourense y Alondras indujeron al sueño en el primer tiempo, el tramo más despreciado por los ourensanos en lo que va de liga. Faltaron ideas, ritmo y ambición. Sobró respeto, contemplación y conformismo.
El equipo de Fonsi digirió como una cucharada de plomo las modificaciones estructurales que imponen las circunstancias, con dos valedores de la imaginación ofensiva como Noguerol y Arenas fuera de servicio por contratiempos físicos.
Berto también recobró la titularidad en la portería. Apenas tuvo sustos a pesar de dos deslices en el inicio de jugada y en dos contragolpes con defensas trastabillados que los morracenses resolvieron con indulgencia.
El Ourense llegó con poca asiduidad al área del Alondras y no remató entre los tres postes. La opción más clara fue para Peloto, en el 32, cuando capturó un mal despeje del portero tras una picardía de Jordan por el flanco izquierdo y envió alto su remate en posición forzada.
De regreso del vestuario, el Ourense se despertó con un ataque de nervios, con los escalofríos de una pesadilla en la que sobaba la pelota hasta la desesperación y se hundía en mil quiebros y conducciones estériles. Se le había echado encima el tiempo y el Alondras, aleccionado en su papel de fabricante de contragolpes. Cuando el Ourense se desprotegió, los morracenses sembraron el pánico. Andrés, primer hombre de refresco de Fredi, encontró pasillo, asistió a Rober en plena soledad y el remate se perdió en la nada.
En la segunda internada del delantero visitante, Portela tuvo que frenarle a costa de una amarilla en una enrevesada interpretación del árbitro. El partido se inclinaba hacia el equipo mejor gobernado y Fonsi movió pieza. Cambió a la bisagra, Yebra, por veneno letal para el Alondras.
Fuente:Faro de Vigo.