Tras el partido de ayer, el técnico del conunto visitante Ambrosio Oróns analizó el choque además de la actuación del colegiado:
"La expulsión de Padín es muy rigurosa, porque no hubo agresión, cuando queríamos levantar la cabeza el árbitro pitaba todo para casa."
"No estuvimos cómodos en ningún momento, aunque es verdad que cualquier balón dividido siempre era falta, y eso provocó que mis jugadores estuvieran más pendientes del árbitro y de protestar que del propio partido.
"Cuando más controlado teníamos el encuentro tuvimos la desgracia del gol en propia puerta".