El Ourense necesita un exorcismo para recuperar su identidad y el
instinto que le hicieron temible en O Couto. El equipo está partido en
dos, echa de menos a su jugador bisagra, Moisés Pereiro, y los
recambios no acaban de cuajar. Necesitan tiempo y continuidad para
restaurar la vocación constructiva de la que hicieron bandera los
rojillos. Los rivales están al corriente de las flaquezas y ejecutan
con precisión el plan de abordaje. A los ourensanos sólo les queda el
orgullo para salvar los puntos con reacciones temperamentales carentes
de estilo y creatividad.
El Ourense está demasiado débil para
soportar un pulso por el control del partido cuando el adversario tiene
la osadía suficiente para no refugiarse en su área. El Alondras llevó
el partido al campo rojillo, el escenario más incómodo para los de
Romero, un bloque sin compostura defensiva que se proponía acabar el
primer partido sin encajar.
El balón fluyó entre las líneas
ourensanas con un efecto desestabilizador que sólo Berto y la
ineficacia en el remate de los cangueses evitaron que se tradujese en
el marcador. El Alondras sujetó al Ourense con valentía y cohesión.
Impidió que la pelota pasara por el filtro de una medular en la que
Romero dio continuidad a Germán y Antonio. Siempre había superioridad
numérica del rival y el equipo deambuló sin constantes vitales, lento
de reflejos. El recurso al balón en largo tampoco resultó, pero el
Ourense no necesita jugar para crear peligro.
El primer aviso
tardó ocho minutos. Martín robó y la pelota llegó a Quintairos, que
cruzó en exceso en su cara a cara con Marcos tras ganarle unos metros a
los centrales. El susto no afectó al plan inicial de los cangueses.
Santi Domínguez también cruzó en exceso el remate en su primera
aparición ante Berto. El portero del Ourense tuvo que intervenir tres
veces más para desactivar intentos de Mauro y Peter, un incordio con
sus incursiones sobre el flanco defendido por Rafa Ugarte.
Las
prestaciones defensivas del lateral rojillo son discutibles, pero con
su proyección ofensiva el Ourense impulsó la primera ola de ataques. En
el primer avance arrancó una falta en la frontal que Arenas estrelló en
la barrera. Quintairos tuvo la segunda opción más clara al desviar un
disparo exterior de Rafa. Marcos, inspirado sustituto de Nando ayer,
voló hasta el poste para evitar el gol. De nuevo Rafa buscó un balón
sobre la espaldas al que no llegó Arenas, que buscó con constantes
cambios de ubicación generar fisuras en la sólida zaga visitante.
El
Ourense no se encontró y Romero ya ha probado todos los conductores
alternativos a Antonio en los primeros 270 minutos de liga. El primer
tiempo fue para Germán, el segundo para Bruno, que también se cayó del
equipo tras el primer tiempo del Coruxo. Con el partido maduro entró al
campo Sergio García, el tercer futbolista para la medular que ha
incorporado el club este verano. Sólo cambiaron las apariencias.
El
partido viajó de área a área en el tramo inicial de un segundo tiempo.
El arreón se resolvió con un inofensivo intercambio de golpes. Una
falta desde el vértice de Rafa voló sobre el área sin rematador. La
réplica alondrista fue venenosa. Berto metió la mano para desviar un
centro de Castilla tras la enésima llegada por la izquierda y volvió a
evitar el gol tras un potente disparo de Mauro, que prosperó con fuerza
por el centro de la contención local. El meta de Ribadavia se lesionó
en hora punta y hubo que parar el juego para atenderle.
Antes se
había lastimado Gonzalo, por lo que a la hora de partido Adrián volvió
al fútbol tres mes y medio después de romperse la tibia. Fredi también
refrescó su equipo cuando el partido volvía a ser plano, aunque con
muchos más espacios para el contragolpe cangués. A Adrián le costó la
primera amarilla parar uno y la falta la transformó magistralmente
Santi Domínguez. Aarón estrelló en el palo la contra de la sentencia.
Romero reaccionó incluyendo más gente en la medular, pero sólo hubo
tímidos intentos de empate hasta que Álex cabeceó a la red un córner.
En pleno ataque de rabia entre Marcos y el larguero desviaron un centro
chut de Arenas.