C.D.OURENSE: Berto, Seoane, Rafa, Germán, Josu, Antonio, Martín, Bruno, Barreal, Quintairos y Arenas. También jugaron Simón, Pablo, Oli, Álex, Nuno
R.C.CELTA: Yoel, Vasco, Noguerol, Jordi, Hugo Mallo, López Garai, Jonathan Vila, Cristian, Pedro, Oriol y Mateo. También jugaron Sergio, Roberto Lago, Trashorras, Iago Aspas, Saulo, Michu, Bustos, Joselu, Sergio Ortega.
Goles: 1-0, min.36: Antonio; 1-1, min.67: Saulo
Árbitro: Efrén Álvarez Prada. Amonestó a Bruno, Hugo Mallo
Estadio: O Couto. Antes del comienzo del partido se guardó un minuto de silencio en memoria de Daniel Jarque y del ex directivo del Manuel Vázquez.
El Celta está en el tubo de ensayo y a mitad del calendario de partidos preparatorios que su entrenador ha diseñado ya se sabe qué funciona más o menos. Eusebio Sacristán entregó el primer tiempo a un once sustentado en su mayor parte por jugadores en formación y el equipo acusó un severo problema motriz. La propuesta de la segunda parte ya tenía cara de septiembre a pesar de ausencias sensibles. De Ourense se marcha con otra baja para la presentación en Balaídos debido a la posible lesión muscular del interior Iago Aspas. El céltico descargó su frustración contra el banquillo ante la amenaza de un parón en plena puesta a punto.
El Celta se propuso asfixiar la salida del Ourense para pisar el área con los balones que dejaban por el camino las imprecisiones del equipo de casa. En el tiempo que emplearon los ourensanos para sosegarse apenas hubo aproximaciones célticas con peligro para Berto. El equipo de Eusebio asumió riesgos al adelantar una línea defensiva sostenida por Noguerol y Jordi como centrales con Vasco Fernández en el flanco derecho y Hugo Mallo en el izquierdo (al empezar el segundo tiempo se trasladó a la derecha). López Garay volvía a la actividad fue el vértice de un triángulo medular que completaron Jonathan Vila y Cristian.
La sociedad no le dio fluidez al balón y Mateo y Pedro no encontraron vías de acceso por los flancos. Oriol, el céltico más avanzado, apenas pudo intervenir hasta cerca del descanso, cuando el portero del Ourense, Berto, le detuvo un remate flojo tras un giro. La segunda intervención del guardameta de Ribadavia llegó a remate de cabeza de López Garay en una de las escasas estrategias que tuvo que defender el Ourense. Para entonces ya mandaba en el marcador el equipo de Romero.
Después de sobreponerse a los tijeretazos de la presión céltica para hacer circular el balón, los ourensanos se asomaron a los dominios de Yoel y marcaron tras dos avisos. El Ourense tiene suficiente potencial ofensivo como para que el rival se deje ir sin ser castigado. Martín desaprovechó la primera situación clara con un remate defectuoso y Yoel despejó la segunda tras una amplia combinación que culminó Adrián Quintairos en posición forzada. El centrocampista Antonio acertó con la tercera a través de una volea precisa tras despeje del portero céltico.
Eusebio le dio un giro a la versión constructiva del Celta en el vestuario. Roberto Lago fue el único movimiento que introdujo en la zaga, de la que se cayó Vasco Fernández. Bustos ocupó el pivote defensivo y Trashorras y Michu comandaron el impulso céltico hacia el empate. La primera opción clara fue para Joselu. El silledense apostó por el arabesco para definir y un defensa desbarató el peligro. Volvería a tener opción de gol en el tramo final del partido, pero como todos sus compañeros tuvo poca vista en el área de O Couto.
El acelerón de los vigueses empujó al Ourense hacia su área. Trashorras maniobró con libertad para desesperación de Romero, que le había encomendado a Nuno su vigilancia, y el empuje de Iago Aspas y Saulo por las bandas –se intercambiaron constantemente las posiciones– disparó el caudal de ocasiones. El empate se demoró 20 minutos, hasta que Michu superó a Berto con un testarazo con caída que incrustó Saulo sobre la línea de gol. El asturiano volvió a cazar al vuelo un servicio de Aspas que se encontró con Berto.
El Celta desestabilizó a un Ourense más desgastado a pesar del goteo de cambios con escalas precisas de la pelota, eligiendo la orientación a conveniencia, hasta que se enfrió con la lesión de Iago Aspas. Un pinchazo en el cuádriceps de la pierna izquierda cuando conducía un balón le aparta con toda probabilidad del reencuentro de mañana con Balaídos en el Memorial Quinocho. Sus compañeros pidieron el cambio de inmediato para frustración del delantero moañés.
Los de casa aprovecharon la tregua para abandonar su reclusión en el área de Berto y se permitieron volver a rematar en plena laxitud de los marcajes celestes en sendas estrategias. El Celta hizo el último movimiento hacia la victoria. El lateral Oli despejó bajo el larguero una pelota que se colaba y Berto se mantuvo firme en los intentos lejanos de Trashorras, el futbolista que puso al Celta en su sitio tras una primera parte ilegible.
