
C.D. OURENSE, 4: Berto, Josu (Seoane, m. 76), Oli, Portela, Adrián, Antonio, Sanginés (Jaime, m. 70), Dacosta (Leri, m. 60), Martín, Moisés y José Arenas.
NEGREIRA, 0: José Ramón, Amoedo, Lobo, Raviña, Óscar, Juanlu, Colón (Gonzalo, m. 55), Julián (Jesús, m. 84), Orlando (Varela, m. 46), Juan José y Adrián.
GOLES: 1-0, m. 8, Berto; 2-0, m. 38, Portela; 3-0, m. 53, José Arenas y 4-0, m. 83, Martín.
ÁRBITRO: Domínguez Graña (Vigo).
INCIDENCIAS: Campo de O Couto. 900 espectadores.
El Ourense se hace gol en O_Couto. El cuatro a cero es el resultado más repetido en sus partidos como anfitrión. La víctima ayer fue el Negreira, el otro damnificado por el mes de enero. La primera victoria de 2009 cierra un tramo de partidos que se había tragado una buena porción de la fiabilidad de un candidato a la promoción de ascenso. Los de Romero levantan cabeza el mismo día que pierde por primera vez el líder. Es la paradoja de una tarde de perros que deja una victoria que sabe a gloria.
El Ourense necesitaba una inyección de optimismo para paliar los efectos de la devastadora derrota de Vilagarcía y se encontró con que la lluvia y el barro redujeron a escombros el terreno de juego que tanta ventaja le da sobre el contrario. El fútbol se reduce a pelotazos de ida y vuelta cuando el barro devora el césped. Queda el recurso de la patada a seguir y el combate aéreo, casi siempre lejos del área. Destruir sin contemplaciones se convierte en el primer mandamiento porque conceder ventaja al adversario condena a la derrota. Lo mejor que le puede pasar a un equipo en un escenario anegado es marcar primero ya que remar en contra del marcador exige duplicar el esfuerzo en una superficie sembrada de trampas que impide el control y la conducción de la pelota.
La clase de fútbol práctico tuvo además el beneplácito del rival una vez que el portero del Negreira emuló el desliz de Berto en el García Calvo que costó la primera derrota de la liga. La pelota se le escurrió a José Ramón y fue a parar a las botas de Martín, que cayó derribado por una patada de Juanlu cuando preparaba el remate. Berto ejecutó a sangre fría a su homólogo. Es su quinto gol, con lo que se convierte en el tercer futbolista del Ourense con más aciertos por detrás de Arenas y Martín, que tampoco dejaron pasar la oportunidad de marcar.
El Ourense cargó el juego por la derecha en la medida que se lo permitió el estado del terreno de juego, aunque la opción más clara para aumentar la diferencia se fabricó desde la medular hacia el flanco izquierdo. Arenas sirvió al área tras una combinación con Martín y Antonio cruzó en exceso el balón proyectado por Sanginés.
El Negreira se limitó a tentar el empate con faltas y saques de esquina. No es que cambie demasiado su método para buscar la portería rival esté como esté el campo, pero el partido se le puso demasiado cuesta arriba al tener que asumir la responsabilidad de crear fútbol en un barrizal. Sólo en un saque de esquina rematado por Julián llevó el peligro al área del Ourense, pero Berto estaba bien situado y atajó abajo el golpeo.
No había una mejor ocasión para la reconciliación de los rojillos con la estrategia. Un córner botado por Dacosta encontró la cabeza de Portela en el primer palo. El central contribuyó además a controlar el tembleque defensivo que desestabilizó al equipo en los últimos tiempos, aunque un despeje defectuoso suyo requirió la respuesta de Berto. El testarazo inapelable de Portela encarriló la victoria antes del descanso.
El Negreira buscó un nuevo impulso desde la medular con la entrada de Fernando por Orlando tras el paréntesis, pero el movimiento apenas surtió efecto porque pronto se encontró con el tercer gol. Martín progresó sin oposición y regaló la undécima diana a José Arenas. Ni cuando O Couto le recibe con un diluvio, ni cuando se convierte en un lodazal, el equipo de Romero se siente incómodo. Los rojillos se multiplican en casa y jugadores tan combativos como Martín hacen mucho daño.
A la hora de partido el técnico del Ourense dio por rentabilizada la inclusión de Dacosta en el once titular y le recambió por Levi. Los locales trataban de anestesiar al rival para que no molestara a Berto, que además de ser el portero con más gol del grupo también era el menos batido hasta el naufragio del domingo anterior en Vilagarcía.
Todos atribuyeron la escandalosa derrota a un accidente y en los dos partidos inmediatamente posteriores contra el Lugo y el Negreira la teoría parece haber quedado acreditada. El problema es que también hay que jugar y ganar en campo ajeno. El próximo espera a 50 kilómetros, el del Lalín, el del primer verdugo del Compostela.
Fuente:Faro de Vigo.