Atrás queda la participación en la Copa Federación y ayer se acabó la aventura del Ourense en la Copa Galicia. Ahora le toca a los de Tomé centrarse con los cinco sentidos en la Liga, donde la situación está muy complicada.
Se pudo palpar a las claras. Una cosa son los partidos en los que las exigencias no son tan grandes y el balón no quema y otra la realidad de la supervivencia. El Ourense que se enfrentó al Celta fue un equipo fresco, con velocidad de balón y pensamiento y con bastantes aproximaciones al final, aunque con la ya tradicional miopía del gol.
El Celta llegó al campo de O Couto a cubrir el trámite. Algunos jugadores, caso del delantero Okkas, ni se despeinaron. Dos chispazos de Álvaro animaron una primera mitad en la que los celestes ni se asomaron por los dominios del meta Berto.
Ya en el segundo periodo, con los dos equipos entrando en un carrusel de cambios, el partido se animó bastante más e incluso llegaron los sustos. Pablo tuvo que retirarse con molestias en una rodilla y todavía con la defensa descolocada por su ausencia, Joselu disparó a placer y marcó el único gol del partido. Era la primera vez que los de Antonio López disparaban entre los tres palos.
Tomé fue dando entrada a los más peques y los últimos minutos fueron francamente eléctricos, moviendo muy bien el balón los yogurines y ejerciendo de abueletes Aloisio y Yebra, que eran los dos centrales. A punto estuvieron los de Tomé de conseguir el empate, pues el balón rondó la portería de Luis en varias ocasiones. Los aficionados, bastantes más de los esperados, disfrutaron con ese aire fresco, pero quien más y quien menos miraba más allá y se situaba ya en el partido matinal del domingo ante el Universidad. Será otra historia.
Fuente:La Región.