
El Ourense entra en la historia de la Copa Federación. Por primera vez ha conseguido un torneo a nivel nacional y lo ha hecho disfrutando y sufriendo, porque el Reus ha sido un digno rival. Osvaldo, el ’rey de copas’, marcó el tanto ourensano, con lo que elevó a siete -siete goles en siete partidos- su cuenta particular en este torneo.
Ambiente de gala. Alrededor de 3.000 seguidores se dieron cita en el Camp Nou Municipal y vieron a los ourensanos, ya a los cinco minutos, adelantarse en el marcador por medio de Osvaldo. Portela puso un balón largo sobre el área, el central y el portero no se entendieron y el portugués, al quite, aprovechó para alojar el balón en las mallas.
Era lo que querían los de Manolo Tomé, marcar un gol a domicilio. A partir de ese instante fueron dominadores del partido con un primer período muy completo. Mandaron, controlaron y pudieron aumentar la ventaja especialmente por parte de Jaime y Anxo. El Reus, que nunca bajó los brazos, contragolpeaba también con mucho peligro aprovechando la velocidad por los carriles. Fue un primer período de toma y daca.
Con la ventaja en el marcador el Ourense salió tal vez un poco relajado en el descanso. Ello propició que que el Reus saliese en busca del empate y apretase. Sin embargo, con los huecos que sus defensores dejaban a las espaldas, pudieron los de Tomé cerrar el partido. No ocurrió así debido a la falta de acierto y tocó sufrir casi hasta el pitido final.
Aloisio, que había entrado tras el descanso por Josu, vio la segunda cartulina amarilla a los 85 minutos y a partir de ahí llegó el suspense. El Reus lograba el tanto del empate, las jugadas polémicas se sucedían en el área de Taranilla y el público apretaba en cada jugada al colegiado catalán que realizó una gran labor.