Ourense: Michi, Josu, Bru (Andrés Curiel, 46"), Aloisio, Xurxo Rodríguez, Fernando Currás, Martín (Sanromán, 73"), Yebra (Jorge Fernández, 70"), Oscar Martínez, Padín y Antonio López.
Gimnástica: Ruyales, Abraham, Alex, Mario, Toño, Herrera, Lavín, Cusi (Luis González, 54"), Jorge Rodríguez (Bouza, 91"), Pineda y Nando.
Goles: 1-0 (42") Óscar Martínez. 1-1 (60") Toño. 1-2 (62") Jorge Rodríguez. 1-3 (82") Lavín. 2-3 (83") Curiel.
Árbitro: Ocón Arraiz (Colegio riojano). Tarjetas amarillas a los locales Yebra y Currás; por parte visitante fueron amonestados Pineda, Ruyales, Abraham y Bouza.
Campo: O Couto, ante unos 800 espectadores.
El Ourense se mete en un lío en el último mes de la competición porque no hay reserva de puntos que resista una espiral de ocho derrotas. Los de Tomé caminarán sobre el alambre en las tres últimas jornadas debido a que el tropiezo de ayer an la Gimnástica de Torrelavega desinfla hasta los cinco puntos el margen sobre la plaza de promoción de permanencia, que corresponde a su próximo rival, el Alcorcón. Un revés en Santo Domingo convertirá el desenlace del campeonato en una emboscada de difícil salida por la fragilidad que destila el equipo. Ante los cántabros, mucho más asfixiados por la amenaza de descenso, no merecieron perder el tostón con goles que ofrecieron en O Couto. El empate habría sido lo más justo e incluso hubiese bastado para aplacar la incertidumbre, pero el Ourense acusó el recambio en la portería por la lesión de Manu Taranilla y enmudeció en la definición.
El arranque del partido tomó la apariencia de una prolongación del calentamiento. Los jugadores sucumbieron a la elevada temperatura y el enfrentamiento ofreció escarceos esporádicos. Herrera anunció la intención de los cántabros de probar suerte desde la distancia y Aloisio también lo intentó desde cambio propio con veneno pero sin puntería. El primer latigazo serio llegó precedido de una pasada de frenada de Xurxo Rodríguez que dejó el camino libre a Pineda, pero culminó su galopada con una vaselina desviada entre el estupor de sus compañeros de contragolpe. O Couto abucheó a un Ourense lento e impreciso entre posesiones fugaces. Los de Tomé apenas enlazaron tres pases y cayeron insistentemente en el fuera de juego. Con el carril central tupido las bandas no acudieron en auxilio. Martín pisó los dominios íntimos de Ruyales pero falló el pase antes de que Óscar Martínez, escorado a la izquierda, ganase en carrera a todo el flanco derecho de la zaga visitante para sortear la salida del portero de la Gimnástica. Padín encontró la línea de pase y el ariete dibujó una sonrisa al sopor.
Los augurios de que el Ourense volvía a latir se disiparon pronto. Tras el descanso Tomé retrasó a Antonio López al lateral izquierdo y Curiel ocupó su vacante en la demarcación de delantero centro. El vigués mejoró sensiblemente el rendimiento del nueve en una segunda parte que se convirtió en el enésimo episodio de esquizofrenia defensiva. Martín estrelló un balón en el palo antes del empate, en el que Toño divisó a Michi adelantado y le incrustó el disparo entre ceja y ceja desde la medular.
Óscar pudo deshacer el empate con un remate a bocajarro que despejó Ruyales. Fue un perdón no correspondido por Lavín, que se escapó de Antonio y su servicio cayó a pies de uno de los mejores artilleros del grupo, Jorge Rodríguez, que volvió a desnudar al portero local. No sería el último desliz ya que Lavín encontró la grieta imposible en la barrera para batirle por el palo más cercano. Curiel recortó distancias e incluso pudo empatar sobre el tiempo.
FUENTE:Faro de Vigo