El Ourense ha exhibido en dos domingos consecutivos un vigor anímico encomiable en plena explosión de la crisis institucional desatada por la amenaza de cierre. Los de Tomé han aparcado en los dos últimos encuentros frente a Fuenlabrada y Leganés la etiqueta de fragilidad que les llevaba a la lona al primer golpe. Los rojillos no se derrumbaron tras el tanto logrado por los fuenlabreños hace dos semanas a consecuencia del penalti fantasma que le cobraron a Seoane cuando estaban superando al contrario en juego y ocasiones. También se tambalearon lo justo con el empate de Sequeiros en el enfrentamiento del pasado sábado tras una nueva licencia defensiva.
El impulso hacia los puntos tuvo premio en el tanto marcado por Rojas en La Aldehuela y la acción magistral de Currás en el segundo gol contra el Leganés. La capacidad de reacción y la fortaleza anímica le han reportado un empate y un triunfo de puro oxígeno. Los de Tomé mantuvieron además su apuesta por el control del partido a través de la exclusividad en el dominio de la pelota y el incremento del caudal ofensivo hasta el extremo de completar las actuaciones más convincentes que se le recuerdan en plena época de recesión deportiva.
Los rojillos se sienten cómodos en el codo a codo con los mejores. Desde la llegada de Manolo Tomé al banquillo de O Couto en enero de 2006 se han capturado puntos en 13 de los 16 partidos que el Ourense ha disputado contra adversarios mejor situados en la clasificación. Los precedentes más recientes contra Fuenlabrada y Leganés prolongan la tendencia que se instauró con el primer triunfo del entrenador moañés ante otro rival madrileño, el Alcorcón. Los de Santo Domingo acudieron a O Couto con expectativas de alcanzar las plazas de promoción de ascenso y se marcharon con dos goles en contra en lo que fue el comienzo de su caída.
Los ourensanistas se entonan ante retos que exigen la mejor versión. El mérito se incrementa por la presión añadida que implica la trayectoria por los sótanos de la clasificación en los últimos nueve meses. En los 26 partidos que ha dirigido Tomé el equipo ha puntuado en algunos de los campos de los adversarios más complicados del grupo (Rayo Vallecano, Universidad de Las Palmas, Vecindario y Melilla -el pasado curso- y Lugo y Fuenlabrada, en la presente temporada).
El precio de la confianza
El desgaste es sensiblemente superior en el cuerpo a cuerpo con contrarios instalados en el corte inferior de la tabla. A Tomé le ha correspondido seguir desde el banquillo un total de nueve citas en las que enfrente había un conjunto peor clasificado. El balance refleja cinco derrotas, un empate y tres victorias. Hay que añadir también el tropiezo con el contador a cero de la campaña actual en el campo del Cobeña. El horizonte inmediato propone tres enfrentamientos contra rivales implicados en la huida de los puestos de permanencia. Los duelos contra Atlético B, Lanzarote y Celta B se intercalan entre los de Universidad y Pontevedra. Al Ourense le sentaría bien trabajar el cambio de dinámicas.
Fuente: Faro de Vigo