Los días del Ourense puede estar contados. El peligro de desaparición amenaza a una entidad acuciada por los impagos con la temporada recién comenzada. Ayer, por primera vez las instituciones aceptaron que no descartan tal opción: «Es algo que no hay que descartar. Si llega un momento de que no hay posibilidad de que se mantenga igual cabe la posibilidad de que tenga que desaparecer. No sería el primer caso que se ha dado en la historia de Galicia y de fuera. Tampoco se puede intentar mantener un equipo contra viento y marea si antes de empezar la temporada ya las deudas que tiene el club ya no permiten pagar las primeras nóminas».
No obstante, en el mismo contexto dejó una puerta abierta a la vida: «También hay que buscar todas las fórmulas posibles para que el club pueda subsistir. De entrada lo que tenemos que intentar es conseguir que se cumplan todos los compromisos adquiridos con la gente que está trabajando en el club».
Guede Fernández conoce mejor que nadie la situación del Ourense. Ha vivido sus problemas desde dentro y ahora lo hace desde la parte política: «La espada de Daclomes que está encima del club se ha acentuado en los últimos tiempos. La crisis es profunda».
El edil de Deportes dejó claro también el papel que deben jugar las instituciones ourensanas, que día tras días reciben la visita de Quino Muñoz: «Nosotros intentamos colaborar en la medida de lo posible, pero a nivel de subvenciones ya está contemplado en los presupuestos del 2006. Las cantidades que teníamos que darle ya se le han dado y hay una cantidad retenida de 36.000 euros, pero es motivado por un compromiso con la Seguridad Social».
La opción que barajan es abrirle puertas en la empresa privada, pero al mismo tiempo reclama que desde la directiva ourensanista se intente poner algo más sobre la mesa: «El apoyo debe estar en buscar fórmulas de acercamiento de empresas que puedan ayudar y que desde el propio club se intente generar más dinero, que hagan una campaña de socios más agresiva para que la gente que ama el deporte colabore».
Descartó que la situación y futuro del Ourense pueda tener un coste a nivel político: «Nosotros queremos ayudar, pero no porque políticamente puede favorecer o perjudicar la crisis de CD Ourense, porque creo que en el fondo no tenía porque afectar políticamente, sino porque es un club con historia viva en nuestra ciudad y en lo posible hay que ayudarlo, más cuando hay unos compromisos adquiridos con la plantilla». Descartó que el Concello vaya a intervenir en el club.
Fuente: La Voz de Galicia.