Luns, 25 de Setembro de 2006
Lugo: Roberto, Moncho (Sergio, m. 46), Carril, Bardal, Germán, Aira, Pablo Martínez, Riki (Miguélez, m. 46 ), Ion García (Richard, m. 63 ), Pablo Rodríguez y Marcos Suárez.

Ourense: Taranilla, Seoane, Bru, Aloiseo, Xurxo, Currás, Estévez, Sanromán (César, m. 91), Martínez, Padín (Yebra, m. 78) y Manu (Jorge Fernández, m. 84).

Árbitro: González González (c. castellano-leonés). Amonestó a Carril, Aloiseo, Currás y César.

Goles: 0-1, m. 21: Óscar Martínez. 1-1, m. 56: Manu Taranilla (en propia meta).

Campo: unos 2.500 aficionados en el Ángel Carro.


Esto ya tiene otra pinta. El Ourense del Ángel Carro fue un equipo. Pudo ganar y pudo acabar perdiendo, pero dio la sensación de que vale mucho más de lo poco que había demostrado hasta ahora. La primera mitad fue totalmente rojilla y Óscar Martínez aprovechó una de las tres claras ocasiones de los de Tomé. Taranilla se metió el empate.
Los prolegómenos en la grada eran opuestos. En los aficionados del Lugo había euforia, en los del Ourense escepticismo. Finalizada la contienda habían cambiado muchos puntos de vista. El equipo de Manolo Tomé había realizado los mejores 45 minutos de la temporada, con mando atrás, control en el centro del campo y llegadas claras ante el meta. Antes de marcar Óscar fue Aloisio el que tuvo a placer el gol en un remate de cabeza, y el propio Óscar desaprovechó otro milimétrico centro de Juan Estévez cuando el portero ya estaba batido. Incluso Sanromán ensayó con un venenoso lanzamiento que repelió Roberto.

En medio, el gol de Óscar. Botó una falta Padín, rechazó la defensa, disparó Sanromán y el de Taboadela, con la caña, alojó la pelota en el fondo de las mallas. Todo parecía encarrilado, lo parecía más por la sensación de equipo que por el resultado a favor. El equipo de Tomé dominaba en todas las parcelas. La segunda mitad ya fue otra cosa. El partido entró en una especie de correcaminos, con las líneas más distanciadas, y en esa forma de jugar sacaba más rendimiento el Lugo a base de balones largos sobre el área rojilla, donde una vez más volvían a sufrir en los segundos balones.

Todo marchaba sin embargo a pedir de boca, pues el Lugo tenía las ideas embotadas y el público -como se cambia en tres días- empezaba a silbar. Ocurre que el pan en la casa del necesitado dura lo que un suspiro. En un saque de esquina, el portero Taranilla sale con el puño en busca del balón, le pega, pero para introducirlo en su propia portería. A remar otra vez. El Ourense, que ha aprendido la lección, tomó nota de que un punto es un punto, cerró pasillos, pero sufría con esos balones colgados, únicamente con ellos. Las ocasiones fueron locales, mientras los ourensanos se dedicaron a nadar y guardar, pero con empaque.

Fuente: La Region
Publicado por Siareirocdourense @ 14:45  | CRONICA
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