A goleada por partido. Ayer fue el Pontevedra quien se dio un festín a cuenta de Ourense que sale derrotado desde el vestuario. Los rojillos no sólo pierden con estrépito, sino que demuestran cada día que no tienen nada de competitivos. El equipo de Argibay marcó cuatro haciendo lo mínimo, pero dejando la sensación de estar a años luz de su rival.
Como en cada cita de pretemporada el Ourense sale con un gol al campo. Siempre encaja a las primeras de cambio y ayer lo hizo a los tres minutos después de otra cantada defensiva que aprovechó Charles para encarrilar el pase a la fase final copera para un Pontevedra superior en todo momento.
En descargo rojillo puede entrar la fulgurante expulsión de Xurxo Rodríguez, pero más allá de imponderables a día de hoy no existe color entre los dos equipos. Militan en la misma categoría. Es la única coindicencia.
El resto es el cielo y el infierno. Los rojillos disparon una vez en todo el primer tiempo y tuvieron que vivir detrás del balón ante un Pontevedra, que jugando casi sin moverse, controló el partido y tuvo todas las oportunidades. Organista marcó de penalti tras una mano de Gonzalo, pero el internacional portugués pudo repetir en un derechazo que se fue al larguero. Rubén Reyes también lo tuvo todo a favor, pero indultó a Michi.
Mientras, los rojillos estuvieron perdidos, sin manija en el centro del campo y sin capacidad de llegada alguna. Se defendían a puras penas. Un disparo de Diego fue su única aproximación del primer acto.
Sesteando
El segundo sirvió para que David aumentase su presencia en el escaparate. Con el Pontevedra sesteando el todavía juvenil protagonizó desde la banda derecha las tres opciones de peligro que creo el Ourense.
Entonces Argibay respondió del mismo modo. Metiendo en el campo a Fran Rico y cambiando el ritmo del partido. Los granates decidieron correr un poco más y redondear el festín. Rico marcó tras una salida de Michi el tercero y Rubén Reyes protagonizó el gol de la tarde. Sentó a tres rivales con una finta en plena área pequeña.
La goleada incluso pudo engordar, con un cabezazo al larguero de Azparren o un remate acrobático de Yuri, pero tampoco se trataba de hacer leña. Trece goles en contra en tres partidos ya parecen suficientes para pensar que el Ourense se prepara para vivir su peor año. Los pontevedreses tienen pinta de todo lo contrario. Y en ese descomunal abismo no sólo media el dinero.
Fuente:La Voz de Galicia.