Tercera derrota consecutiva, ocho goles en contra, sólo uno a favor... Los números del Ourense están siendo ahora los de un equipo colista. Manolo Tomé reconoce que “veo ahora mismo al conjunto demasiado plano". Volverán hoy al trabajo y tiene previsto hacer una ronda de conversaciones individuales.
Todo se ha complicado. Aquel Ourense explosivo y ganador desde la llegada de Tomé al banquillo se ha ido diluyendo como un azucarillo, y de ser mandón y atrevido se ha vuelto un miedica y ha empezado a encajar goles de equipo colista de cualquier grupo. Ocho en tres partidos son demasiado para cualquier conjunto, y más teniendo en cuenta que cinco de ellos se han encajado en la propia casa, ante sus rojillos aficionados.
La gota que colmó el vaso la vertió el Celta B en la última jornada. Los jóvenes jugadores celestes de Rafa Sáez salieron con hambre de partido, mientras el equipo de Manolo Tomé se enfrascó en 45 minutos deplorables, sin un solo disparo a puerta y con las líneas resquebrajadas. ¿Qué está ocurriendo? Destaca el propio entrenador que “hace solamente tres o cuatro semanas no esperaba esto ni en las peores pesadillas.
Estamos en una situación que sólo nosotros podemos solventar. Hemos bajado de alguna manera los brazos y... Ahora mismo veo que el equipo está plano, ha bajado en carácter y en juego", resume el técnico. Recuerda Manolo Tomé la reacción del equipo después de su llegada al banquillo. “Era un conjunto que siempre salía a ganar, que imponía su juego con fútbol y presión, con una fuerte mentalidad... Habrá que analizar profundamente lo que está ocurriendo, pero pronto, porque faltan tres jornadas para el final". Durante la semana estaba muy preocupado por el partido ante el Celta B. Lo justifica: “Debe ser por los años, pero percibes cosas que te llevan a esa preocupación. Incluso cuando ves un vestuario callado antes de los partidos. No debes ser un apocado ni un eufórico, pero hay que transmitir".
Fuente: LA Region.