OURENSE
Moncho, Seoane, Dacosta, César, Pablo López, Yebra, Jaime (Manuel Ángel, minuto 72), Padín (Sanromán, minuto 45), Óscar Martínez, Durán (Sueiro, minuto 45), David Pérez.
CELTA B
Yoel, Álex, Lolo (Damián, minuto 80), Roberto, Santi Santos, Richi, Marcos Rodríguez, Jonathan Vila, Acorán (Edgar, minuto 89), Goran Maric (Joselu, minuto 89), Dani Abalo.
GOLES: 0-1, Minuto 22: Jonathan Vila, tras un rechace. 0-2, Minuto 72: Richi, de penalti. 1-2, Minuto 78: David Pérez, de penalti. 1-3, Minuto 82: Dani Abalo resuelve una contra.
ÁRBITRO: Lesma López, del comité madrileño. Mostró tarjetas a Moncho, Dacosta, César y Durán, por parte ourensanista, y a Álex, Santi Santos, Marcos Rodríguez, Maric y Dani Abalo, por parte viguesa.
INCIDENCIAS: Campo de O Couto. Un millar de espectadores.
El Ourense alentó el despegue del Celta B a costa de complicar su situación en la zona peligrosa de la clasificación. El tercer cartucho para sellar la tranquilidad también fue de fogueo y los de Manolo Tomé disponen únicamente de un punto de ventaja sobre la plaza de promoción de permanencia cuando quedan nueve en juego. Los vigueses rebasan a un Ourense que se ha anclado en los 41 puntos por el balance particular de goles y comprimen al máximo el tramo inferior de la tabla. La cuarta victoria consecutiva propulsa a los de Rafa Sáez en su caza de la franja libre de peligro, a la que regresan los ourensanos empujados por la inestabilidad de su contención. La ráfaga de fallos y desajustes extendió el nerviosismo en los dominios íntimos del Ourense y contagió la inconsistencia a un centro del campo fantasmal.
El Ourense no tuvo profundidad en la primera parte, aunque en el capítulo de maldades tienen cabida también la renuncia a la pelota, la falta de agresividad y de ayudas y una desesperante sumisión. El repliegue céltico funcionó a la perfección cada vez que el Ourense quería crear juego ofensivo, si no lo abortaban las imprecisiones propias en la primera línea de gestación debido a la presión a la que Maric y compañía sometió a los defensas. Las dos líneas de célticos oscilaban como un mecanismo infalible. Sólo la sociedad que formaron Jaime Noguerol y Óscar Martínez provocó inquietud con llegadas desde la banda derecha. La tendencia del partido dio el giro céltico definitivo con el tanto de Jonathan Vila. El mediocentro del Celta B cazó el último de varios rechaces en el área pequeña tras un saque de esquina que Goran Maric cerró al máximo. Moncho sacó el primer balón con apuros, pero la defensa no completó el despeje y el toque del céltico llevó la pelota a la red.
La réplica del Ourense fue tan tímida que los célticos dispusieron de tres ocasiones para agrandar la grieta que se abrió entre el equipo local y la grada de O Couto. Los ourensanistas caminaban entre sombras de inseguridad y al Celta B le faltó convicción para despachar el partido. Tomé dio un volantazo con la sustitución de Padín y Durán, que navegaron sin rumbo sobre una parcela en la que predominó el color azul. A la salida del vestuario el Ourense fue otro. Los servicios en largo castigaron las espaldas de los defensores vigueses y en 20 minutos de arreón los rojillos contabilizaron cinco remates con peligro. La sensación de peligro se instaló en el área de Yoel.
Fin del asedio
Una falta desde la frontal de área ejecutada por Richi a dos palmos del poste cerró el paréntesis de asedio local. Tras la tromba, más racial que calculada, el Celta B recuperó el equilibrio y buscó a paso ligero la meta de Moncho. Acorán ya pisaba área cuando Dacosta le trabó por detrás. Moncho adivinó la dirección del potente disparo de Richi, pero la pelota se incrustó en la red. Una nueva pena máxima por mano de Richi devolvió interés al choque porque David Pérez transformó el disparo.
El Ourense llegó a empatar por mediación de Óscar Martínez, pero la acción se anuló por fuera de juego de Yebra. Fue la única jugada para igualar, porque Abalo sentenció al culminar una contra en la que se recreó en exceso y dio tiempo a la salida de Moncho y a que dos defensores se situaran sobre la línea. Su error de cálculo lo solucionó con una definición magistral. Abalo forzó un nuevo penalti pero Moncho se lo detuvo a Maric.
Fuente: Faro de Vigo.