Lleva dos semanas consecutivas de disgustos. En la pasada, además de la derrota ante el San Isidro, Tomé estaba enfadado con el arbitraje. Hoy, después de lo ocurrido ante el Sanse, 3-0, avisa.No corren buenos tiempos para Manolo Tomé. Llegó al banquillo del Ourense y saboreó las mieles de una excelente reacción del equipo. Ahora, después de una serie de partidos grises, el entrenador avisa y advierte que “lo que ahora está ocurriendo no es normal. Independientemente del arbitraje, el encuentro ante el San Isidro ya fue una especie de anuncio". Es más, pone el dedo en la llaga y remarca nuevamente que “ahora te explicas algunas cosas que le ocurrieron a este equipo en la primera vuelta.
Sí, suscribo la reflexión que hacía Aloisio después del partido, todo esto es cuestión de actitud". Rumiando la derrota y repasando el partido, confiesa que “he venido muy disgustado en el viaje. No quiero aportar dramatismos, pero si no cambiamos, nos podemos ahogar en la orilla. Había la sensación de que todo estaba hecho y a lo mejor se ha producido una bajada de brazos. Este equipo es bueno y competitivo, pero jugando al cien por cien, no somos el Real Madrid".
Exceso de relajación
Sobre el terreno de juego del campo de Matapiñoneras estuvieron dos equipos necesitados de los puntos para no pasar sobresaltos. El Sanse fue aguerrido y luchador, el Ourense vio pasar el balón y a veces se con virtió en mero espectador. Vio Manolo Tomé a un equipo “con las líneas muy separadas... Hablando claro, no había la sen sación de salir a por el triunfo". Entiende que “es fácil meternos en la cabeza que el equipo puede ser el de antes. Lo ha hecho bien y puede hacerlo otra vez, porque si no es así, si continuamos con esta parsimonia, no seremos capaces de ganarle ni al filial. Vi al equipo muy relajado".
Fuente: La Region.