Sigue hecho una furia. A Manolo Tomé no se le ha pasado todavía el enfado después del arbitraje que realizó Quintana Mendiola el pasado domingo en O Couto. “Sentí mucha impotencia" asegura.Las imagenes televisivas se han encargado de constatar el negativo arbitraje del cántabro Quintana Mendiola. Eso las imágenes. Sobre el terreno, y ya con los protagonistas metidos en el fragor del partido, raro es el rojillo que no habla de “prepotencia" y contestaciones “fuera de lugar" por parte del colegiado. Sigue el enfado, pero si alguien está todavía candente y no le han enfriado ni el paso de las horas, ése es el técnico del Ourense, Manolo Tomé. No esconde su “tremendo enfado" y también la sensación “de una gran impotencia, porque ellos siempre tienen la razón y da igual lo que puedas decir, porque si no les conviene, cambian la frase". Llueve ya sobre mojado para el técnico moañés.
Recuerda que el año pasado, en plena fase de ascenso del Ponferradina Promesas, equipo al que dirigía, “nos fastidiaron el ascenso y todos sabemos porqué. Tan es así que el presidente deshizo el equipo y lo dio de baja", recuerda.
“El recurso está bien, pero..."
Según el entrenador del Ourense, la figura arbitral “tiene siempre la sartén por el mango. Los que andamos metidos en esto captamos cosas y yo ya com probé desde el primer momento que venía a por nosotros. Los penaltis cometidos sobre Jaime y Durán son clarísimos, no hay discusión posible al respecto", dice. El club rojillo ha enviado un recurso al Comité para intentar anular la tarjeta roja mostrada a Moncho. Tampoco eso consuela a Manolo Tomé: “Está bien, pero nosotros ya hemos perdido el partido y nadie nos va a devolver los puntos, no hay vuelta atrás".
Busca datos y más datos, ve tan nítida la inclinación del colegiado que le llamó “muchísimo la atención que no fuese a consultar con el línea", a pesar de que el que estaba situado en la zona de tribuna le había hecho gestos ostensibles de que el penalti y la expulsión de Moncho no eran correctas. “Estaba claro", incidió el entrenador ourensano. No frena en sus manifestaciones, e incluso vivió en sus propias carnes “la mentira del árbitro. El año pasado dije una frase contra mi propia familia y él la cambió y me expulsó. Ya pasado algún tiempo volvió a tocarme el mismo colegiado, me vino a dar la mano y le dije que no se la daba por ser un mentiroso", aclara. Concluye, pensando ya en el San Sebastian de los Reyes. “Yo creo que los árbitros están muy protegidos y no se dan cuenta a veces que los clubes se juegan sus presupuestos, sus clasificaciones... La arman y no pasa nada".
Fuente: La Región.