Es el desparpajo y la sensatez. Jaime, el joven jugador rojillo que hizo vibrar a los aficionados después del gol logrado ante el Castillo, afirma que “estoy feliz, pero sabiendo que no he hecho nada". Duelo en la medular. Yebra intenta hacerse con un balón. Difícil será arrebatarle el puesto en una titularidad que ha logrado a base de esfuerzo, muchas dosis de ilusión y calidad. No se trata de levantar ídolos para después derribarlos, Jaime Conde Noguerol, el joven rojillo que marcó un excelente gol ante el Castillo el domingo, fue poco a poco labrándose un hueco en un territorio de profesionales más o menos contrastados. Vivió el domingo su gran día en O Couto y ayer la resaca de “muchas felicitaciones por parte de los amigos".
Se fue a Verín, a su tierra, y aprovechó “para estar con la abuela". No esconde que fue un día el de ayer “un poco ajetreado", observó la jugada del gol por televisión y “no es lo mismo verlo que estar allí. Hasta yo me dije, mira lo que me salió. Marco muy pocos goles y por eso me alegré algo más". Desvela que “opté por picar algo el balón al instante, no lo pensé. A lo mejor si me paro, fallo, entonces me convencí: venga, con todo el morro".
“Los pies en el suelo"
Con ese “morro" marcó un gol que supuso “tres puntos muy importantes, es lo que de verdad me alegra porque si al final nos llegan a empatar el gol ya no sería tan bonito ni tan importante". No se ha subido al pedestal y se aconseja a sí mismo que “debo tener los pies en el suelo, ser muy humilde, porque... no he hecho nada. Ahora me toca estar feliz, disfrutarlo, pero el miércoles empieza el trabajo y hay que pensar ya en el próximo compromiso".
Como si de un veterano se tratase suelta la frase: “el fútbol no tiene memoria". Habla del equipo y concluye que, “tal y como estaba el campo temí que no habría fútbol, pero creo que lo hicimos bastante bien y que los aficionados se fueron muy felices a casa". Corrió metros y metros, buscó huecos donde no los había, recibió tarascadas... Pese a ese esfuerzo, “estoy perfecto. Cuando las cosas salen bien, cuando todo va sobre ruedas, creo que hasta ni te das cuenta del cansancio".
Fuente:La Región