El Ourense se empeña en pulverizar los registros más lúgubres de sus peores campañas en Segunda División B. La estadística golpea a un equipo que habitará por segunda semana consecutiva en puestos de descenso directo tras la derrota encajada ayer ante el Vecindario. Demasiados goles en contra -ya ha encajado un total de 16, los mismos que en 25 partidos de la pasada temporada-, muy pocos a favor y más de dos meses sin ganar transportan al conjunto de Milo Abelleira al estado de máxima alerta.
El Ourense es antepenúltimo porque pierde cuando apila deméritos y cuando hay poco que objetar a sus prestaciones en el campo. El error individual castiga a los ourensanistas, que ayer cedieron dos ventajas en el marcador en sendas concesiones del portero y una más de toda la línea de contención, que se durmió en una jugada de ataque que se transformó en apenas dos pases en una contra letal.
Fuente: Faro de Vigo